Mi madre es un árbol plantado


Catay, 2013


Mi madre es un árbol plantado

En mi jardín.

En sus raíces deposité la arena calcinada

De sus huesos

En sus ramas encuentro el consuelo esquivo

De sus brazos

En ella me consuelo bajo hojas protectoras

Del sol infame que me quema

En un riachuelo dulce

Que pasa sin agresiones a  sus pies

Encuentro la frescura de alivio a mis pesares.

Mi madre quedó sembrada

Anclada a mi jardín

Construyendo las sonrisa que me debe

recuerdo y esperanza

Estaré a su lado, con mis propias raíces

Y vendrá mi hija a contarme sus tristezas

Será un bosque de ancestros

De madroño y de manos, de zapotes y de caimos

Bosque encantado

Habitado por sueños

Porque se habita lo que se quiere

Y se abandona el sonido inerte de la mirada ausente.

La abrazo y me aconseja

Con esa mansedumbre

De sombras y murmullos

De las hojas y del arrollo dulce

Que pasa por su pie