Poesía

MANIFIESTO POR LA FELICIDAD


Santander de Quilichao, agosto 2016


Tengo derecho a ser feliz

Y ¡voy a serlo!

Aunque la nostalgia, bicho terco,

Me ataque cada vez con más frecuencia

Aunque las facturas y las deudas nunca se aparten de mi puerta

Aunque sea  necesario regar y ya no hay agua

Aunque el amor se desespere por falta de suplentes


Tengo derecho a ser feliz

Y ¡voy a serlo!

Así con el licor pase la tarde del domingo en solitario

Así los antidepresivos sean más importantes que la leche

Así mis manos sean las únicas que se ocupen de mi cuerpo

Y tenga una rivalidad con los espejos


Tengo derecho a ser feliz

Y ¡voy a serlo!

Hasta que pierda la batalla la memoria

Hasta que otras manos tenga que reemplazar las mías

Y un bastón me apoye en cada paso incierto


Tengo derecho a ser feliz

Y ¡voy a serlo!

Hasta el último instante de mi vida

Cuando los medidores de mis signos

Disparen sus sirenas alarmistas

Hasta que se embolate la esperanza

Y mis horas se agoten sin remedio

Hasta que consigne como testamento

Mi última voluntad en una frase:

Ahí les dejo todo lo que tengo

mi calavera, que les sonreirá eternamente


Porque tengo derecho a ser feliz

Y ¡voy a serlo!